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EL BARBERO DE SEVILLA de Gioachino Rossini

EL BARBERO DE SEVILLA de Gioachino Rossini

Luego de haber ofrecido I due Figaro de Mercadante en la Temporada 2012  y Las Bodas de Fígaro en 2013, nuestro primer coliseo completa la saga con El Barbero de Sevilla. La ópera bufa de Gioachino Rossini contará con la dirección musical del maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, el debut como régisseur de Mauricio Wainrot y el diseño de escenografía y vestuario de Graciela Galán.

Las cinco funciones programadas se llevarán a cabo los días martes 29  y miércoles 30 de abril a las 20:30, sábado 3 y martes 6 de mayo a las 20:30, y domingo 4 de mayo a las 17:00.

Ésta ópera de Gioacchino Rossini narra la primera de las obras de la trilogía de Figaro, basada en la comedia homónima del dramaturgo francés Pierre Beaumarchais. Fue estrenada en febrero en 1816 en el Teatro Argentina de Roma, y los dos actos que la componen presentan la astucia y la artimaña ilustrándonos, nuevamente, a Fígaro en otro de sus desopilantes enredos.

El coreógrafo argentino Mauricio Wainrot, actual director artístico del  Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, estudió danza en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Luego de haber dirigido numerosas y destacadas obras en teatros de todo el mundo, regresa al Teatro Colón pero en ésta oportunidad desplegará su talento de director escénico incursionando por primera vez en la ópera.

La dirección musical estará bajo la batuta del granadino Miguel Ángel Gómez Martínez, quién ha sido invitado a las casas de ópera más famosos del mundo, y tiene en su haber numerosos conciertos ofrecidos tanto en Europa como en los Estados Unidos y Extremo Oriente.

 

Las localidades ya se encuentran a la venta a en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171, (4378-7109), de lunes a sábado de 10.00 a 20.00  y los domingos de 10.00 a 17.00. También se pueden adquirir por Internet ingresando awww.teatrocolon.org.ar.

Localidades desde: $80.

 

EL BARBERO DE SEVILLA

Ópera bufa en dos actos (1816)

Música de Gioachino Rossini

Libreto de Cesare Sterbini, basado en la comedia homónima de Pierre Beaumarchais

 

Nueva producción del Teatro Colón

 

Dirección Musical: Miguel Ángel Gómez Martínez

Dirección de Escena: Mauricio Wainrot

Diseño de Escenografía y Vestuario: Graciela Galán

 

Orquesta Estable del Teatro Colón

Coro Estable del Teatro Colón

Director: Miguel Martínez

 

Reparto

Figaro: Mario Cassi (29/4, 30/4, 4/5, 6/5) - Omar Carrión (3/5)

Don Bartolo: Carlo Lepore (29/4,  30/4,  4/5,  6/5) - Luis Gaeta (3/5)

Rosina: Marina Comparatto (29/4,  30/4, 4/5, 6/5) - Eliana Bayón (3/5)

Conde de Almaviva: Francisco Gatell (29/4,  30/4, 4/5, 6/5) - iván Maier (3/5)

Fiorello: Fernando Grassi (29/4,  30/4, 4/5, 6/5) - Sebastián Sorarrain (3/5)

Don Basilio: Marco Spotti (29/4,  30/4, 4/5, 6/5) - Lucas Debevec Mayer (3/5)

Berta: Patricia González (29/4,  30/4, 4/5, 6/5) - María Luján Mirabelli (3/5)

Notario: Daniel Wendler

Sargento: Cristian De Marco

 

LA ALEGRÍA DE VIVIR, SEGÚN ROSSINI - Por Pola Suárez Urtubey, para la Revista Teatro Colón

Nadie puede dudar de que la pletórica personalidad de Gioachino Rossini inunda y recorre todo el curso de su Barbero de Sevilla. Una vez más, el autor logra aquí  una escritura musical de fascinante ligereza y simplicidad, fundada sobre la restauración de un sencillo contrapunto, de equilibrada simetría.

A partir de la célebre comedia de Beaumarchais Le barbier de Séville, descubría en el escritor francés ese escozor por su crítica social y el sutil ataque a la aristocracia, lanzados con dardos tan galanos como venenosos en plena efervescencia revolucionaria. Como lo señala Stendhal, la Rosina del músico italiano, a diferencia de la francesa de Beaumarchais, que es tan elegante como discreta, se convierte ahora en una criatura extrovertida, enérgica, de carácter fuerte y decidido, dispuesta a romper las cadenas de su esclavitud. Con su astucia, muy pronto pone en juego todo tipo de artimañas y jugarretas para librarse del vecchio maledetto de su tutor, mientras se hamaca en el dinamismo arrollador de la melodía rossiniana.

 

Argumento

Lugar: Sevilla, España. Época: siglo XVII.

 

Acto I

Plaza enfrente de la casa del doctor Bartolo, en Sevilla

Una banda de música y un pobre estudiante llamado Lindoro están dando una serenata, sin resultado, ante la ventana de Rosina, la joven pupila del doctor Bartolo, con la que éste desea casarse. Lindoro, quien en realidad es el joven Conde Almaviva disfrazado, espera conseguir que la bella Rosina lo ame por sí mismo y no por sus títulos o su dinero. Almaviva paga a los músicos cuando se marchan, quedando él entristecido y solo.

Fígaro, que presume de ser el barbero más famoso de Sevilla y de que eso le abre todas las puertas, se acerca cantando. Aprovechando que Fígaro fue en el pasado sirviente del Conde, éste le pide ayuda para encontrarse con Rosina, ofreciéndole dinero en caso de que logre arreglarlo. Fígaro aconseja al Conde que se disfrace de soldado borracho, para que el doctor Bartolo le dé alojamiento en su casa. Fígaro es generosamente recompensado por esta sugerencia.

Ya en casa del doctor Bartolo, Rosina escribe una carta a Lindoro. Cuando está por salir de la habitación, entran el doctor Bartolo y Don Basilio, un profesor de música. Éste le cuenta sobre la llegada a Sevilla del Conde de Almaviva, que está secretamente enamorado de Rosina. Ante la noticia, Bartolo pretende firmar el acta de casamiento con Rosina ese mismo día, y Basilio le aconseja que se quite de en medio al Conde creando rumores falsos sobre él.

Terminado el encuentro de Bartolo y Basilio, Fígaro le pide a Rosina que escriba una carta que Fígaro le hará llegar a Lindoro. Aunque sorprendida por Bartolo, Rosina consigue engañarlo, pero sigue sospechando.

Cuando Berta, la sirvienta de Bartolo, intenta abandonar la casa, se encuentra con el Conde disfrazado de soldado ebrio. Temerosa, Berta acude a Bartolo en busca de protección e intenta alejar al supuesto borracho, pero no lo logra. El Conde consigue cruzar unas palabras con Rosina, susurrándole que es Lindoro y entregándole una carta. Bartolo sospecha y exige saber qué es esa pieza de papel en las manos de Rosina, pero ella lo engaña entregándole la lista de la lavandería. Bartolo y el Conde empiezan a discutir y, cuando Basilio, Fígaro y Berta aparecen, el ruido atrae la atención del oficial de la guardia y sus hombres. Bartolo cree que el Conde ha sido arrestado, pero Almaviva sólo tiene que mencionar su nombre al oficial para quedar en libertad. Bartolo y Basilio están asombrados, y Rosina se burla de ellos.

Acto II

En la casa del doctor Bartolo

El Conde de Almaviva reaparece en casa del doctor, esta vez disfrazado como alumno de canto y pretendiendo actuar como sustituto del presuntamente enfermo maestro Basilio. Inicialmente, Bartolo sospecha, pero permite a Almaviva entrar cuando el Conde le da la carta de Rosina. En ella describe el plan de Bartolo de desacreditar a Lindoro, quien él cree que es un sirviente del Conde que pretende conseguir mujeres para su amo. Para no dejar a Lindoro solo con Rosina, el doctor Bartolo hace que Fígaro lo afeite. Cuando Basilio aparece de repente, le sobornan con una bolsa de Almaviva para que se finja enfermo. Finalmente Bartolo detecta el truco, echa a todo el mundo de la habitación y se apresura a ir a un notario para redactar el contrato de matrimonio entre él y Rosina. También muestra a Rosina la carta que ella escribió a Lindoro, y la convence de que Lindoro es meramente un servidor de Almaviva.

El Conde y Fígaro suben por una escalera hasta el balcón y entra a la habitación por la ventana. Rosina muestra la carta a Almaviva y expresa sus sentimientos. El Conde revela su identidad y los dos se declaran su amor. Mientras Almaviva y Rosina están absortos el uno en el otro, Fígaro los invita a que se marchen. Se oye a dos personas que se acercan a la puerta, e intentando escapar por la escalera, se dan cuenta de que la han quitado. Los dos que se acercan son Basilio y el notario. Basilio tiene que elegir entre aceptar un soborno y ser testigo o recibir dos balas en la cabeza. Él y Fígaro firman como testigos el contrato de matrimonio entre el Conde y Rosina. Bartolo entra pero es demasiado tarde. El aturdido Bartolo queda tranquilo cuando le permiten quedarse con la dote de Rosina


 



EL BARBERO DE SEVILLA de Gioachino Rossini


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