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UN BALLO IN MASCHERA, de Giuseppe Verdi

UN BALLO IN MASCHERA, de Giuseppe Verdi

Bajo la concepción escénica de La Fura dels Baus, Un Ballo in Maschera de Verdi finaliza la temporada lírica 2013 

Una coproducción entre la Ópera de Sidney, el Teatro Real de la Monnaie de Bruselas, la Ópera de Oslo y el  Teatro Colón de Buenos Aires.

El próximo domingo 1 de diciembre a las 17, concluye la temporada lírica 2013 de nuestro primer coliseo, con la segunda parte del homenaje a Giuseppe Verdi en el bicentenario de su nacimiento: Un ballo in maschera. Regresa La Fura dels Baus en una nueva coproducción que contará con la dirección musical de Ira Levin, dirección de escena de Alex Ollé, escenografía de Alfons Flores y vestuario de Lluc Castells.

Las seis funciones programadas se realizarán los días domingo 1 de diciembre a las 17 y martes 3, miércoles 4, jueves 5, viernes 6 y sábado 7 de diciembre a las 20:30.

Àlex Ollé (La Fura dels Baus), que encara por primera vez una dirección escénica de Verdi, explica que “quisimos dar este tono más político. Creamos dentro de la obra unos personajes que no estaban dentro de la versión original, los indignados, que representan el colectivo que se quedaba fuera de la sociedad, los que protestaban contra la dictadura. También coloco a todos los personajes de la obra una máscara con la idea de transmitir una metáfora de la hipocresía”.

Estrenada en enero de 2013 en la Ópera de Sidney, la puesta obtuvo el premio Helpmann a la mejor dirección de ópera. Estos galardones, se entregan en Australia de forma anual y tienen como objetivo reconocer destacados logros artísticos.

De esta manera, La Fura dels Baus regresa el escenario del Teatro Colón tras el gran recibimiento de público y crítica en El Gran Macabro en 2011 y Edipo en 2012. Una puesta renovada revivirá la historia que motivó al genial italiano a fusionar con profunda habilidad el gusto francés con la tradición italiana, hasta convertirse en una de las obras más sobresalientes del segundo período verdiano.

Las entradas se encuentran a la venta en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171 (4378-7109), de lunes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas y domingo de 10:00 a 17:00 horas. O por internet ingresando a: www.teatrocolon.org.ar. Localidades desde: $60.

UN BALLO IN MASCHERA

Ópera en tres actos (1859)

Música de Giuseppe Verdi

Libreto de Antonio Somma, inspirada en Gustavo III, de Eugène Scribe

Coproducción de la Sídney Opera House, Australia; Teatro Real de la Monnaie, Bruselas; Opera de Oslo y Teatro Colón de Buenos Aires

 

Dirección Musical: Ira Levin

Dirección de Escena: Àlex Ollé (La Fura dels Baus)

Colaboradora del Director de Escena: Valentina Carrasco

Escenografía: Alfons Flores

Vestuario: Lluc Castells

Iluminación: Urs Schönebaum 

Video: Emmanuel Carlier 

 

Orquesta Estable del Teatro Colón

Coro Estable del Teatro Colón

Director: Miguel Martínez

 

 Reparto

Gustavo III: Giuseppe Gipali (1, 3, 5, 7) - Marcelo Puente (4, 6)

Conde Ankarstrom: Fabián Veloz (1, 3, 5, 7) - Douglas Hahn (4, 6)

Amelia: Virginia Tola (1, 3, 5, 7) - Iano Tamar (4, 6)

Oscar: Sussana Andersson (1, 3, 5, 7) - Marisú Pavón (4, 6)

Ulrica: Elizabetta Fiorillo (1, 3, 5, 7) - Alejandra Malvino (4, 6)

Conde Horn: Lucas Debevec Mayer (1, 3, 5, 7) - Emiliano Bulacios (4, 6)

Conde Ribbing: Fernando Radó (1, 3, 5, 7) - Lucas Debevec Mayer  (4, 6)

Cristiano: Leonardo Estévez (1, 3, 5, 7) - Fernando Grassi (4, 6)    

Juez: Marcelo Monzani

Sirviente: Pablo Sánchez

 

 

UN AMOR INÉDITO EN LA GALERÍA VERDIANA - Por Pola Suárez Urtubey, para la Revista Teatro Colón (Nº 107 - Marzo-Abril  de 2013)

Más allá del trazado de personajes individuales, Verdi aborda en Un ballo in maschera una situación amorosa inédita dentro de su producción, como lo es la pasión de Riccardo, gobernador de Boston, por una mujer esposa-madre. Es innegable que el tema del honor despierta en su inspiración dramática acentos particularmente cálidos, sobre todo porque se trata de una pasión asumida por sus protagonistas con madurez y con responsabilidad.

Un ballo in maschera (1859) ofrece uno de los ejemplos más homogéneos del estilo verdiano posterior a Rigoletto, afirmándose en la convicción de que ha llegado el momento de asumir un cambio profundo dentro del terreno de la estructura operística.

En ella ya resulta admirable su vigoroso tempo dramático, en el que las acciones de los personajes parecería que se precipitan, más allá de algún insoslayable pasaje contemplativo. A ello contribuye el trazado de sólidas escenas reunidas en bloques de maciza contextura, lo cual nos sugiere que Verdi ya se encontraba en el camino más seguro para arribar a la continuidad lírica propia de sus últimos grandes trabajos. 

 

ARGUMENTO

Acto I

Cuadro I

Antecámara del despacho de Gustavo III

Hay rumores de una conspiración contra el rey Gustavo III. Lo interrumpe su paje Oscar, quien le trae la lista de los invitados al baile de máscaras que está organizando. El rey recuerda entonces que entre los invitados está Amelia, una mujer a la que ama en silencio y que está casada con su amigo íntimo el conde Anckarström. Precisamente en esos momentos llega éste, a prevenirle de la conspiración y a darle el nombre de los sospechosos, información que el rey le prohíbe revelarle puesto que no teme por su vida. Un juez informa al rey que pretende aprehender a una conocida adivina por sus prácticas prohibidas. El rey le indica que irá personalmente a comprobar si la acusada merece algún castigo. Irá de incógnito e invita a los presentes a que lo acompañen.

Cuadro II

Cobertizo de Ulrica

En la morada de la hechicera, el rey disfrazado de pescador escucha cómo un marinero se queja ante ella de la falta de reconocimiento de sus superiores y ella le vaticina que esa situación cambiará pronto. Gustavo decide hacer algo al respecto, escribiendo una nota de ascenso para el marinero e introduciéndola subrepticiamente en sus bolsillos. El marinero luego la encuentra y todos se sorprenden por los poderes de la hechicera. Inesperadamente llega Amelia y Gustavo se oculta mientras todos los demás son desalojados. Amelia confiesa a la bruja su amor imposible por el rey y le pide ayuda para olvidarlo, sin saber que el mismo rey la está escuchando, emocionado por saber que su amor es correspondido. La hechicera le indica que vaya a medianoche al campo de ejecuciones para consumir una hierba que hará que abandone esos sentimientos. Amelia se marcha y todos los demás regresan a escena. Gustavo decide seguir con su misión, presentándose ante la hechicera como un humilde pescador que quiere saber lo que le depara el futuro. Ella revisa sus manos y le indica que tenga cuidado, que la próxima persona que estreche sus manos lo asesinará. Incrédulo el rey ofrece su mano a los presentes pero nadie quiere estrecharla. En esos momentos llega Anckanrström, quien inocentemente saluda al rey dándole las manos. Es suficiente prueba para el rey, quien decide revelar su identidad y dejar en paz a la supuesta hechicera a quien ahora considera sólo una inofensiva farsante: porque su mejor amigo jamás le haría daño. Ella, sin embargo, insiste en que hay más de uno, entre los presentes, que quiere atentar contra él.

 

Acto II

En el campo de ejecuciones, a media noche

Amelia está siguiendo las indicaciones de la hechicera mientras medita sobre su amor y su suerte. Entonces llega Gustavo quien, ya confiado por lo que le escuchó decir frente a la hechicera, decide hablar de sus sentimientos. Luego de dudarlo ella revela lo que siente su corazón pero también lo imposible que es consumarlo. Anckanrström, aún preocupado por la seguridad del rey, lo ha seguido y al encontrarlo allí con una mujer (a quien no reconoce puesto que ella se cubre el rostro) le pide al rey que huya, que tiene informes de que los conspiradores lo siguen. El rey asiente pero le pide a su amigo que le jure que llevará a esa mujer a la ciudad sin pedirle que revele su rostro. Su amigo acepta y urge al rey a marcharse. Anckanrström y Amelia inician el retorno cuando los conspiradores Horn y Ribbing los sorprenden preguntando por el rey. Al final Amelia debe descubrirse y Anckarström, horrorizado y avergonzado, asume que su esposa lo engaña con el rey. Todos salen de escena en medio de la burla general y la vergüenza de los esposos.

 

Acto III

Cuadro I

Despacho en casa de Anckarström

En casa de Anckarström, éste, lleno de ira, discute con su mujer a quien acusa de infiel y a quien indica que dará muerte en castigo. Amelia desesperada le ruega que le permita antes despedirse de su único hijo. Su esposo le pide que vaya entonces a verle, y al quedarse solo reflexiona en medio de su dolor que no es la sangre de la mujer que ama lo que lavará la ofensa, sino la del rey. Ha hecho venir a los sospechosos Horn y Ribbing a su casa. Los encara y les muestra las pruebas que tiene contra ellos. Cuando éstos creen que ya no tienen escapatoria, Anckanrström les dice que quiere unirse a la conjura. Elegirán quien debe matar al rey en un sorteo con una urna y papeles con los nombres de cada uno. Es entonces cuando retorna Amelia a quien le piden sacar un papel de la urna. Sale el nombre de Anckanrström. Oscar llega entonces a entregarles a todos invitaciones para el baile de máscaras. Al saber que el rey estará presente los conjurados convienen que será allí donde actuarán. Irán embozados y la contraseña será "muerte". Amelia ha adivinado las intenciones de su esposo y se promete a sí misma salvar al rey.

Cuadro II

Despacho de Gustavo que conduce al salón de baile

Gustavo medita sobre su inútil pasión. Decide que lo mejor es enviar a su mejor amigo de vuelta a Inglaterra con su esposa. Oscar entra a la escena y le entrega un papel que dice que le dio una dama misteriosa. En el papel Gustavo lee que lo querrán matar en el baile. No hace caso de la advertencia: tiene que ir, para ver por última vez a su amada imposible.

En medio del baile todos están disfrazados. Anckanrström intenta sonsacarle a Oscar cuál es el disfraz del rey mientras Amelia encuentra a Gustavo y trata de convencerlo de que se marche por el peligro que corre. Este aprovecha la ocasión para despedirse y anunciarle que ella se marchará pronto con su esposo. Alguien escucha su adiós: es Anckanrström, quien se acerca y apuñala al rey. Oscar reconoce al asesino, los presentes lo capturan y lo desenmascaran ante la incredulidad general. Se escuchan clamores de castigo pero el rey, que aún vive, pide que lo dejen. Le jura a su amigo que nunca pasó nada entre él y Amelia y que en sus manos está la prueba: la carta de su ascenso donde los envía a otras tierras. Entre el lamento general, el rey ordena el perdón para todos antes de morir.






UN BALLO IN MASCHERA, de Giuseppe Verdi


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(5411)4371-4689/4145    www.fundaciontcolon.org.ar

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